El Paro no para. Tercera semana de rebelión popular en las calles. Parte I

Han pasado 16 días desde el comienzo del Paro Nacional el 28 de abril, y las masas populares colombianas continúan en las calles, generando diversos espacios de lucha social como multitudinarias marchas, asambleas populares, tomas culturales, bloqueos a vías nacionales, entre otros. El 2 de mayo el pueblo vislumbró su primera victoria parcial, el retiro de la reforma tributaria (para construir otra nueva); al día siguiente, nueva victoria parcial: Alberto Carrasquilla, el autor de este texto, renunció a su cargo como ministro de hacienda.

Para todo el mundo ha quedado claro que las razones que dieron lugar a esta rebelión popular en el país van más allá de la reforma tributaria, la cual solo era una gota más en medio de todo el mar de miseria en que se ahoga el pueblo. Es por esto que, después de la retirada de la reforma, la gente trabajadora, jóvenes de barrios populares, estudiantes, y otros sectores se han mantenido en las calles con energía y combatividad manifestando su rechazo al viejo Estado opresor, que es el responsable del histórico sufrimiento del pueblo.

Las reivindicaciones, el pueblo, el oportunismo

En este momento no hay unidad o claridad total al respecto de un cuerpo de objetivos reivindicativos comunes de los que dependa el paro. De distintas maneras se han ido formulando los deseos del pueblo luchador, a través de fórmulas diversas construidas localmente por los activistas reunidos en sus territorios. En varias ciudades del país, la gente ha estado conformando asambleas populares, donde se ponen sobre la mesa sus necesidades y posturas, yendo desde lo más particular hacia lo más colectivo.

En medio de la gran lista de demandas, resalta la de la derogación del proyecto de ley 010, un proyecto que fue presentado al congreso por el gobierno, y que ha sido socializado por sindicatos de médicos al público para que se conozcan sus peligros. Este proyecto de ley es favorable a los monopolios financieros más poderosos que controlan el negocio de la salud en Colombia, buscando reducir el número de aseguradoras que operan en el sector. Además, abre las puertas a que los trabajadores tengan que pagar pólizas de seguros por enfermedades hoy cubiertas por el plan obligatorio de salud, para que las EPS (aseguradoras) tengan otro frente de acumulación. También, estipula sanciones económicas a los pacientes que no sigan las medidas de “autocuidado”, quedando bajo criterio de la EPS la determinación de si un paciente está o no siguiendo las medidas para sancionarlo.

Entendiendo estas razones, en muchos lugares del país la derogación de este proyecto resuena como otro gran objetivo común de la protesta social actual, y es muy probable que pronto se anuncie su retiro. Otras medidas que se han planteado, sobre todo por los sindicatos obreros, como necesarias de derogar, son los proyectos y anuncios de reforma laboral y pensional.

En Cali, que es para muchos el epicentro de este Paro Nacional, las barriadas históricamente marginalizadas y sus Primeras Líneas ya están elaborando pliegos de petición. Allí se contienen varios puntos relacionados con deseos y necesidades que plantean las masas, como programas sociales para jóvenes; construcción de una biblioteca y museo en el barrio Puerto Resistencia, en el lugar donde opera actualmente un CAI; trabajo para los jóvenes; ampliación de cobertura de oferta educacional para jóvenes, entre otras[1].

Allí también aparecen exigencias que han surgido como necesidad por las mismas circunstancias en las que se ha dado el paro, por ejemplo, esclarecer los responsables directos los asesinatos policiales a los jóvenes colombianos y la no judicialización de los activistas. En este mismo sentido, en Medellín, varios jóvenes activistas impulsaron la exigencia del castigo a los asesinos y violadores del pueblo como una bandera de lucha. 

Los trabajadores del sector transporte, camioneros y transportadores de carga y pasajeros, han participado activamente el paro con bloqueos en las principales vías del país. Por lo mismo, han sido objeto de una gran campaña de deslegitimación operada a través de los medios de comunicación monopólicos donde el mismo gobierno que quiso imponer una reforma tributaria contra los pobres en medio de una pandemia y una crisis económica, se “preocupa” por el desabastecimiento de las ciudades. La fiscalía buscó intimidar a los trabajadores anunciando que aplicaría extinción de dominio sobre los camiones que estén bloqueando las vías[2].

Esta campaña mediática y la represión demuestran que los bloqueos le han dado a los ricos donde les duele, en los bolsillos, como lo sugería hace poco un líder de este sector por medio de una denuncia de la estigmatización de los bloqueos: “el Estado lo que quiere es que le abramos los corredores de las vías del departamento para que las grandes plataformas comerciales como D1, como Justo y Bueno y como Olímpica, que son de los grandes ricos senadores de la república y de los grandes políticos de Colombia que nos siguen manipulando”[3].

Las reivindicaciones trazadas por este sector para buscar una negociación con el gobierno, se centran en el costo de los peajes, el de la gasolina y el de la seguridad de los trabajadores por las carreteras. Una exigencia específica de los transportadores de pasajeros es que se llegue a un acuerdo en torno a los precios de los pasajes. El fondo de esto es que, para los trabajadores, el tiempo que trabajan transportando a la gente se hace muy largo dado el estado de las vías y esto no se ve representado en el salario que tienen[4].

Los campesinos y trabajadores del campo también han participado de grandes marchas en los pueblos. En Anorí, Antioquia, el paro comenzó desde el 25 de abril, y terminó nueve días después, cuando los líderes se sentaron a negociar con la gobernación en torno a tres puntos: formalización y permisos para los mineros artesanales, suspensión de la erradicación forzada, revisión de la aspersión con glifosato en la zona, y cumplimiento con el programa de la sustitución voluntaria de cultivos de coca[5].

Otros sectores populares como taxistas, colectivos ambientalistas, entre otros, también han participado de movilizaciones amplias al tiempo que convocan sus jornadas propias de manifestación, donde plantean unas demandas gremiales.

Mientras el pueblo busca construir sus procesos de organización desde la base, los sectores oportunistas de la política reclaman autoridad sobre esta gran movilización social. El Comité de Paro avanza negociaciones con el gobierno, tratando, en primera instancia, de forzar en éste una declaración que rechace la “brutalidad policial”, intento que no ha sido exitoso.

Además, desde este Comité se hacen al gobierno las siguientes peticiones: retiro del proyecto de ley 010 de salud y fortalecimiento de una masiva vacunación; renta básica de por lo menos un salario mínimo legal mensual; defensa de la producción nacional (agropecuaria, industrial, artesanal, campesina) y subsidios a las MiPymes y empleo con derecho y una política que defienda la soberanía y seguridad alimentaria; matrícula cero y no a la alternancia educativa; no discriminación de género, diversidad sexual y étnica; no privatizaciones y derogatoria del decreto 1174; detener erradicaciones forzadas de cultivos de uso ilícito y aspersiones aéreas con glifosato[6].

Por otro lado, el “pacto histórico” (liderado por Petro) rechaza el esfuerzo del Comité de Paro por controlar y “representar” a las masas, presentándose como una mejor “alternativa” supuestamente más conectada con las bases. Así, buscan que las reivindicaciones del paro sean la reforma a la policía, una renta básica, el cese de la militarización, entre otras[7]. El fondo de esto es la intención de convertir a toda esta masa descontenta en una base electoral para el próximo año.

Como parte de la disputa de estos dos sectores del oportunismo por la dirección y representación de las masas, un periodista miembro del partido político Dignidad, el cual tiene hegemonía dentro del Comité de Paro, difundió un audio de una reunión secreta en la que se escucha la voz de Petro afirmando que el paro se debió bajar después de que el gobierno retiró la reforma tributaria. Si desde Dignidad se difundió el audio fue solo porque éstos quieren minar el apoyo que el “pacto histórico” gana entre las bases, pero, de cualquier forma, esto desenmascaró para muchas bases las intenciones que tienen Petro y sus secuaces de contener la rebelión popular e imponer los ritmos de la movilización popular en el país para ponerla al servicio de su candidatura presidencial.


[1]https://www.youtube.com/watch?v=rPlltxP0Vqk&t=2s

[2]https://www.lafm.com.co/judicial/fiscalia-aplicara-extincion-de-dominio-vehiculos-que-obstruyan-las-vias-publicas

[3]https://www.youtube.com/watch?v=7HYYOOB1yjM

[4]https://www.elcarrocolombiano.com/notas-de-interes/paro-camionero-que-esta-exigiendo-el-sector-transportador-al-gobierno/

[5]https://www.infobae.com/america/colombia/2021/05/05/tras-una-semana-de-paro-campesinos-de-anori-antioquia-lograron-acuerdos-con-el-gobierno/

[6]https://colombia.as.com/colombia/2021/05/14/actualidad/1620956953_140036.html

[7]https://www.youtube.com/watch?v=cOVhu69hTNQ

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